Mis comienzos

Actualizado: 15 de abr de 2020

Me gustaría empezar hablándoos un poco de mi afición y comienzos en este mundo.

Realmente era algo que formaba parte de mi vida desde pequeña, y no porque viniese de familia, si no por mis gustos innatos.


En mi casa había un "fallado" bastante grande y mi madre no paraba de decirme que se lo llenaba de porquería porque ella no sentía la misma atracción que yo por este tipo de piezas.


Después iría haciendo "descartes" y me iría deshaciendo de lo que no me llenaba de verdad.

Sigo conservando muchos objetos de esa época en la decoración de mi vida sin importarme su valor.

Disfruto más el significado de sus recuerdos.


Conservo el baúl del regreso de Venezuela, la primera cámara de fotos de mis padres, la primera máquina de escribir de mi padre y muchas cosas más, que aparte de su valor sentimental son piezas muy especiales para mí.





Con el tiempo fuí aprendiendo más cosas. Mi padre era ebanista y me enseño a restaurar muebles. Poco a poco aprendería más trucos y todavía sigo aprendiendo.


En plena crisis, entre los años 2008 y 2010, mi vida dió un giro muy importante pero gracias a esto y con el apoyo de mis hijos decidí abrir El Rastro de Merce. Fué un poco a la aventura, en una pequeña calle del casco histórico de Betanzos y en una tierra donde la cultura de vender cosas usadas ó que pertenecientes a otras personas no era habitual.


Y, ahora sigo, en un local precioso, disfrutando día a día de mi trabajo e intentando mejorar poco a poco.



Si esta pandemia no nos afecta a la salud, seguiremos trabajando con toda la ilusión del mundo y esperamos que podaís seguir disfrutando de todas las piezas maravillosas en vuestros hogares y vuestras vidas.


Espero que estéis todos cuidándoos mucho y disfrutando de la parte buena de esta situación, ya que siempre la hay.

Muchas gracias por leerme, ¡nos vemos pronto!


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